Hoy he ido a la segunda charla del ciclo CONOCIMIENTO LIBRE Y COOPERACIÓN. DOMINIO ABIERTO en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a la conferencia «Fernando Carbajo: “Aspectos jurídicos del conocimiento libre. Propiedad intelectual y acceso abierto a la información”». Ha sido una hora y media de presentación, con unos diez minutos finales de preguntas, donde el magistrado nos ha dado su visión sobre la propiedad intelectual, poniéndola como derecho al mismo nivel del derecho al acceso a la información, y como mecanismo necesario para asegurar la generación de información y cultura. Me ha resultado en general interesante conocer el punto de vista de un juez, muy cercano a las leyes que protegen al autor más que a los usuarios/consumidores, y el cual ha defendido el canon por copia privada como un modelo imperfecto pero necesario y sin alternativa más justa, y ha declarado que las redes P2P no se pueden ver como copia privadas y que su uso para la descarga de contenidos protegidos por la propiedad intelectual es un delito.
Aunque lo que más me ha llamado la atención de la charla ha sido la intervención de un miembro de CEDRO (he creído entender) que ha sido muy crítico con el sistema de reparto de lo que se recauda por derechos de autor, en especial con las obras huérfanas, cuyo recaudación he entendido que va directamente a las promotoras y distribuidoras. Además, ha resaltado lo poco que perciben los autores por sus derechos recaudados desde las entidades de gestión de derechos, sólo un 4% de los autores viven de ellos, y que si se supieran las cifras reales que perciben los autores, las licencias Creative Commons quizá podrían ser más usada ya que los mecanismos de ingresos indirectos gracias a la difusión podrían ser mayores que los que se recaudan por estas entidades.
El magistrado no daba igual peso jurídico a las licencias de dominio público, en donde creo que incluía a las CC, y a mi propuesta de que por defecto al publicar algo sin licencia, pasara a ser dominio público (ahora mismo tiene fuertes restricciones si no pones licencia) en la era de la autoría de las masas, no le ha parecido muy acertada: si no te importa lo que hagan con tu obra, pues luego no vas a perseguir al que la usa. Personalmente prefiero que si no digo nada, todo el mundo la use según lo que quieran, incluso a nivel comercial.
Si queréis ver al magistrado en acción, podéis hacerlo en su intervención en Medialabas Propiedad y acceso en la Sociedad de la Información: autores, industria y usuarios.