Volantes para la PlayStation2
Poco a poco la PS2 se va haciendo un hueco en mi tiempo de ocio. Es una plataforma de ocio que encuentro muy avanzada y que está llegando a mis circulos de amigos: cada vez es más normal acabar la cena con una sesión de karaoke o echar unas partiditas al juego de coches de turno.
Me he aficionado tanto a F1 2005 que me he decidido a completar la experiencia de usuario utilizando un volante como interfaz de usuario. ¡Me estaba haciendo polvo los dedos acelerando con la dura palanquita del mando Dual Shock!
Hasta ahora el proceso de compra ha sido un poco infructuoso. La primer compra fue el Speedster3 de Fanatec, el volante oficial de la PS y PS2.
La verdad es que esto del volante es un trasto: el volante es grande, tienes que buscar sitio para los pedales, tienes un montón de cables y luego hay que guadarlo todo cuando acabas de jugar. Pero bueno, se supone que la experiencia posterior merecerá la pena. Este volante es programable, es decir, puedes asignar diferentes funciones a cada una de las botones/palancas/pedales. Eso sí, cada vez que apagas, se pierde la programación lo que me hizo decidirme a devolverlo: no iba a perder minutos de jugar “programando” el volante cada vez que quisiera jugar. Luego descubrí en el siguiente paso que F12005 tiene una configuración para este mando, pero escondida como una opción de configuración del mando “DualShock”. Esta interfaz nada intuitiva ayudó a que perdieran una compra.

Tras devolverlo en “El Corte Inglés” me fui a Fnac a ver si allí encontraba el volante que me recomendó un compañero: Logitech Driving Force Pro. Nada, había varios volantes pero ninguno era este y no quería volver a comprar otro y devolverlo. Me acordé de una tienda en Atocha (¿Hobby Campus Mail?)juegos de pequeño (¿estoy llendo hacia atrás?
) y allí encontré el nuevo modelo de Speedster3 “Force Shock”. Y no pude evitar comprarlo, imaginando las sensaciones con los motores del volante.
Una vez en casa tuve bastantes problemas para configurarlo. Este sí que guarda la programación y claro, pensado yo que no era así, me llevó una hora de pruebas el terminar deduciendo que estaba ocurriendo eso y lo confirmé luego en el manual (¡no se puede confiar a ciegas en la experiencia pasada!). Este volante, aparte de todo el engorro de cables de la anterior versión, tiene que alimentarse con un transformador para el motor. ¡Puff, que tinglado! Mucha tecnología alemana pero si se romper el transformador, bastante cutre el que incluyen, el volante es inutilizable. Entre este detalle y que el Gran Turismo 4 no paraba de hacer publicidad del volante que me recomendó mi compañero, Driving Force Pro, al final acabé devolviéndolo también. Eso sí la experiencia era más real gracias a los motores del volante.

Espero ahora encontrar alguna tienda donde poder comprar el Driving Force Pro y terminar de confirmar si de verdad merece la pena el tema del volante, o la relación experiencia/engorro no termina de mercer la pena. ¡Ya os contaré!
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(Un volante sin cables, interesante).